sábado, 14 de mayo de 2011

Sobre la Felicidad

                   Miraba alrededor en busca de consistencia a la que solo responden con negativas, confirmando una y otra vez que aquello era sobradamente normal, que  es necesario pasar por el infierno, para un día lejano, poder alcanzar el cielo. Sin embargo, no hay nada que un día llegará y nos hará felices; la felicidad es hoy o no es.

           Yo, prestando atención y poniendo valor a todo aquello dicen, obviando mi propio valor; escuchando con atención cada una de esas palabras, de cada una de las personas, tratando de descifrar el enigma que esconden, el hilo conductor que todo lo une. Aquel extraño camino trazado por frases imperativas, por voces ajenas a la mía , rara vez tomaba yo decisiones sin tenerlos en cuenta. Así, yo estaba allí, pero mi corazón estaba en otro sitio. La frustración, la quietud, la niebla me envuelven, me ciegan. Tan desagradable sensación, me recordó a Séneca en su De la intranquilidad del alma, y sonrio pensando cómo podría yo ir a explicar todo esto a la consulta del médico de cabecera. Que diría la telefonista del ambulatorio cuando tuviera que escribir en su ordenador que el asunto de mi cita es la intranquilidad de mi alma.  Supongo que en vez de a psicólogo, me mandaría directa al psiquiatra.  Suspiré y volví a sonreir, solo en mi habitación. Contenta de saber, que todavía no sabía a donde venía o a donde iba (la organizacion de mi vida sigue siendo una tarea pendiente), pero supe que estaba allí. mi casa ahora es cualquier lugar en el que estoy.


Raro es aquel que consigue alinear sus valores con sus emociones, con sus talentos y emprende camino para dejar su impronta, sabiendo que podría morir satisfecho esa misma noche, que superhombre supero al eterno retorno, pues mi devenir es mi fin, mi satisfacción. Soy un organismo pendiente d descubrir y desempeñar la función que le corresponde, el devenir irreflexivo me arrastra inevitablemente a decrecer.  Pues si no me expando en el camino dejando a su vez que entrando por mis ojos me atraviese, sin poder permanecer inmovil me veria cambiando con el oleaje, moldeandome, como una bolla perdida, que viaja con el baiben de los mares.

             Por eso mismo, uno debe comprometerse a ser consciente, a valorar las decisiones que toma y a gestionarlas de manera que mas feliz le hagan, responsabilizándose de las consecuencias.  el sentido de la vida lo da el aprender a vivir los instantes de la misma, buscar el sentido a la vuelta de la esquina no es más que otra forma de la misma falacia. La vida es cada momento, vivir es Ser y Estar, ser feliz es hacerlo al mismo tiempo.  Avitar una decisión ya es en sí una decisión. Darse cuenta de lo que alimenta el alma, evitar el absurdo, no es tan complicado. todos poseemos dentro la capacidad de captar el equilibrio, la sabiduría para completarnos y hacernos felices.  el sufrimiento, el dolor, la angustia y la incomprensión no son mas que herramientas que nos reflejan las necesidades de reconocer estos aspectos que nos mantienen atados, que no se reconcilian. Conocernos más internamente, expandirnos e integrar cosas que antes no formaban parte de nosotros; algo tan sencillo como pensar en porqué tomé una decisión, permite aclarar muchas cosas.





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